domingo, 21 de diciembre de 2014

"Sé una presencia que no encapsula ni etiqueta"



Me ha llegado este bello texto de José Fernández Moratiel, fraile dominico iniciador de la Escuela del Silencio. Lo remite Lola Montes, quien junto con Josefina Pons, tomó el relevo cuando aquel falleció. A ver qué os parece.

"Deja que la fluidez interior alcance las costas últimas e impregne toda la raíz vital.

Acoge cada acontecimiento, embarazado de vida, como una perpetua sorpresa del manantial que no tiene fin, no le pongas límites ni lo confines en tus pensamientos.

No te reformes, sino más bien nace, pues las reformas no hacen más que recubrir, disfrazar, enmascarar y ocultar el fondo de las cosas.

No intentes colonizar al otro, ni suplantarle, ni sustituirle en su orientación, en su decisión y clima interior. 

Facilítale que viva, no fuera de sí, sino en el ámbito medular, en su páramo íntimo.

Sé una presencia que da libertad, que no etiqueta, ni encapsula, ni interpreta.

No te compares con nadie, pues los rayos del sol no sienten envidia unos de otros, ni se entregan a competencias, ni rivalizan entre ellos.

Adivina en el otro la porción más sana con la que aliarte. No lo veas por referencia a su pasado: recíbelo como es ahora.

No proyectes el camino del otro, no le des idea o modelo de cómo debe ser: deja que en él fertilice y se alumbre la vida.

Inspírale a vivir de modo que no necesite ayuda de nadie: deja germinar en él la vida.

Permite al otro que se frecuente a sí mismo, que se acerque, que tope consigo. 

Sé silencio donde pueda resonar su palabra, la voz de su interior".

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Luces y sombras en la meditación

Camino de acceso a la ermita de 'Barnezabal' y bosque adyacente.



Acabo de llegar de la última reunión de nuestro grupo de meditadoras y ¡qué buen sabor me queda siempre tras escucharos hablar de vuestras experiencias! No sé si estaréis de acuerdo conmigo en que ese placer aumenta con las horas.

Comparto los pensamientos que me han quedado esta vez. Se refieren al deseo que tenemos de vivir experiencias placenteras en la meditación. Y cómo esto se acentúa cuando se nos aparece algo especialmente gozoso o llamativo como levedad, paz, luces...

He explicado que podemos llegar a sentir eso y mucho más con una potencia sísmica, como si nos saliéramos de nuestra mediocridad para ser trasladadas al séptimo cielo, algo indescriptible. Pero que, como toda sensación, antes o después desaparece. Puede tardar meses, incluso años, pero poco a poco se va disolviendo y volvemos a aterrizar plenamente en nuestra realidad, aunque ya de otra manera. Nada vuelve a ser ni puede ser igual. Es la vivencia más extraordinaria nos pueda ocurrir. El psicólogo humanista Abraham Maslow lo denomina “experiencia cumbre”.

No llega por desearla, sino cuando tiene que llegar. Hay que sentarse pacientemente y esperar, y trabajar nuestras actitudes. Por eso dije en la entrada anterior que no es cuestión sólo “de codos”. Hay que pulirse. Revisemos las 7 actitudes de la Mindfulness.

He comentado también que lo que nunca desaparece es la profundidad adquirida mediante esa “experiencia cumbre”. Me refiero a la hondura que procede de la consciencia, de descubrir aquello de lo que no nos habíamos dado cuenta hasta entonces. Y consciencia es igual a verdad, mientras que las sensaciones son engañosas. 

Este descubrimiento lo podemos hacer poco a poco en nuestra meditación formal diaria, sin olvidar que todo lo que hacemos a lo largo del día deberíamos convertirlo en meditación.

Al respecto de la reflexión con que comenzaba este texto, quiero traer el famoso pasaje evangélico de las tentaciones de Jesús en el desierto (Mt 4, 1-11). El demonio le ofrece buenas sensaciones a cambio de su sufrimiento. El las rechaza de plano. Si las hubiese aceptado ahí se habría acabado su aventura. Se habría quedado en el camino.

Recordar también que, según el budismo, el origen de la ignorancia, y en última instancia, del sufrimiento, reside en el apego a lo bueno y el rechazo de lo malo. La vida es una mezcla de ambas cosas y hay que convivir con ellas. De todo se aprende.

Finalizo con unos versos del ‘Cántico Espiritual” de San Juan de la Cruz que vienen al caso: “Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras”. Se podría entender así: “Cuando vaya en busca de la felicidad inagotable alcanzaré cumbres luminosas y descenderé a los valles de las sombras; pero por el camino, ni me agarraré a los gozos ni rechazaré el dolor. 





Puedes visitar mi blog de Kiribil Coaching.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Teoría y práctica en la meditación

Alrededores de la ermita de las mercedarias en 'Barnezabal'


En nuestra última reunión de Durango, Nekane comentó que había encontrado algo destacable en un libro sobre meditación: “Vale más un gramo de práctica que un kilo de teoría”. En efecto, sin práctica no sabremos qué quiere decir lo que sobre estos temas leemos.

No sucede lo mismo con la literatura. Mediante las novelas podemos vivir vidas ajenas sin atravesar por las mismas circunstancias, ya que todos los seres humanos compartimos los mismos sentimientos básicos.

Pero acceder al espacio al que nos da entrada la meditación no está al alcance de todo el mundo, aunque a lo largo de toda una vida se pueden percibir destellos de esa realidad, que es LA REALIDAD, y no las fantasías de corto alcance que constituyen nuestras vivencias cotidianas.

Sin embargo, situarse en esa experiencia tampoco es cuestión “de codos”. Hay personas que, tras años de meditación, no logran grandes avances.

¿Es cuestión de qué, entonces? Es cuestión de cultivar al mismo tiempo una serie de actitudes: las actitudes de la mindfulness. Y es cuestión también de limitarse a ser una misma, uno mismo. Algo mucho más difícil que la práctica en sí. 

Quizás os digais: ¿Merece la pena semejante esfuerzo? Merece la pena. En ese camino está la felicidad.

Enlace al blog Kiribil Coaching


domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuevo taller de mindfulness en enero


El hayedo junto a la ermita de Barnezabal (Berriz)


El próximo mes de enero impartiré un nuevo taller de meditación de 8 semanas en Kiribil Terapiak (Abadiño). Será los miércoles por la mañana de 10 a 12, del 14 de enero al 11 de marzo.

Como saben quienes han participado en ediciones anteriores, se trata de un taller experiencial. Durante las 8 semanas se aprenden distintas prácticas parar trabajar la consciencia. Es decir, para desconectar el piloto automático. Logramos así gestionar mejor nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, y responder de una manera mucho más satisfactoria en situciones complicadas.

El precio es de 230 euros inscribiéndose este mes de diciembre, y de 250 apuntándose en enero. 

Podeis contactar conmigo en este correo: kiribilcoach@gmail.com o en el teléfono 619826690.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Desde mi ermita: la magia del silencio

Una preciosa vista desde dentro de la casa.

Todavía me dura el buen sabor de mis días de silencio en Barnezabal, por lo que puedo decir que la experiencia cunde mucho. No fueron días de riguroso silencio, pero casi. A ser yo misma la organizadora y participante me veía obligada a consultar los temas relacionados con el menú, los servicios de la casa etc. Salvo eso y mi conversación de veinte minutos con la monja Begoña sobre su planificación diaria, el silencio sólo se vio interrumpido por algunos momentos de lectura para meditar sobre ellas y alimentar el espíritu. Lecturas bíblicas.

El silencio es el principal (único, diría) medio que tenemos a nuestro alcance para profundizar en nosotras mismas y alcanzar las fuentes de nuestro ser. Ese lugar donde residen la sabiduría y la paz (para mí, ambas se dan la mano).

No se trata siempre de un viaje de placer. Muchas veces es accidentado, como la vida misma. Depende de cómo nos encontremos. Todas sabemos que el silencio agiganta los fantasmas. Por eso huimos de él cuando estamos perturbadas. Pero, siempre, siempre, tras atravesar montes y valles bajo tormentas de nieve, granizo y frío, llega la calma.

¡Y qué calma! Nos queda esa paz que resulta de ‘sobrevolar’ nuestras diarias contingencias procurando no quedarnos mirando el dedo que señala la luna ("Cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo", dice la sabiduría oriental)

El viaje al ser, entonces, es un descenso a través del silencio, y cualquier interrupción supone un retroceso. De ahí que haya que sopesar bastante si merece la pena someternos a algún tipo de ruido en un retiro. Por otro lado, el silencio convierte nuestro espíritu (o nuestro inconsciente) en una tierra más fértil para la buena semilla, por lo que merece la pena aprovechar esos días para hacer una buena siembra de pensamientos nutritivos. Todo esto, y mucho más, convierten la experiencia del silencio en algo incomparable.   

lunes, 3 de noviembre de 2014

Desde mi ermita: Cómo sacar tiempo para meditar


Teniendo en cuenta las múltiples dificultades que tenemos para sacar tiempo para meditar dadas nuestras variadas tareas y ocupaciones, y aprovechando que durante mi estancia en Barnezabal coincidí con la comunidad de monjas del Sagrado Corazón de Sestao rompí mi silencio para charlar con una de ellas sobre cómo organizan su jornada. Me pareció que a todas nosotras nos resultaría útil y que por eso mismo merecía la pena, a pesar de los inconvenientes (en otro post os hablaré de lo que supone romper horas de silencio).

Las monjas tienen el hábito de la programación y la organización. Es decir, llevan una vida ordenada. Esta, en concreto, Begoña, además de ocuparse de algunas tareas de la comunidad y de su congregación religiosa por las mañanas, trabaja en una parroquia a media jornada por las tardes.

Me explicó que su rutina en estos momentos también es a veces un poco caótica pero que procura mantener la pauta establecida. 


En esta hoja me detalló su día a día:




Dice así:

-7.30: Desayuno.
-8.15: Oración personal.
-Mañana: -Compras.
                -limpieza comunidad.
                -Atender asuntos de la congregación.
                -Preparar temas/asuntos de reflexión para la comunidad y el trabajo.
-12.30-13.00: Hacer la comida y preparar la cena
-13.30-16.00: Comer
                     Descansar-ver noticias
                     Caminar una hora
-16.00-20.00  Trabajo en la parroquia
-20.30: Cena (A veces reunión o misa a esta hora)
-21.00: Oración comunitaria
-23.00: A Dormir

 
Me comentó también que a veces altera la jornada y se ocupa por la mañana de algunos asuntos de la tarde y a la inversa. O que hay fines de semana en que se ausenta desde el jueves para acudir a reuniones de la congregación. Y añadió un par de cosas que me parecieron especialmente útiles para todas nosotras:

-Tanto por la mañana como por la tarde, su plan tiene capacidad de dar cabida a los imprevistos.


-Hay cosas que son irrenunciables (“sagradas”, en sus palabras): la oración personal por la mañana y la comunitaria de la noche.

Por tanto, organizarse es cuestión de prioridades en buena parte, de establecer un plan y de procurar cumplirlo. También de dejar de perder el tiempo en cosas no esenciales. Esto último es el tema de la última entrada de mi otro blog.

lunes, 13 de octubre de 2014

Desde mi ermita: Retiro en Barnezabal

'Selfie' en la ermita de las mercedarias. Feliz.







Acabo de llegar de un retiro solitario de tres días en la estupenda casa de espiritualidad Barnezabal que las mercedarias misioneras tienen en Berriz y me gustaría comentar algunas de mis impresiones antes de que las buenas sensaciones se diluyan.

Lo primero es insistir de nuevo en lo saludable y placentero que es dedicarnos tiempo a nosotras mismas. En otra entrada hablaré de las bondades de 'Barnezabal. De hecho, tres días de retiro dan pie a muchas reflexiones.

Prosigo: las mujeres hemos sido educadas para darnos a los demás e invertir en nosotras nos cuesta mucho. Y cuando lo hacemos suele ser “para algo”, sea para reponer fuerzas, sanar de alguna dolencia u ordenar ideas.

Sin embargo, se suele aconsejar que, cuando nos apartamos de lo cotidiano para ‘entrar’ en nosotras mismas lo hagamos sin una idea ni propósito. A ver qué sale.

Lo mismo: cuando practicamos la atención plena, conviene alejar cualquier expectativa, recordemos que no hay que juzgar. Así es imposible quedar defraudada. Y esto es muy importante en una cuestión como el autoconocimiento, que es una carrera de distancia infinita...

(Para las que penseis: "Tú que tienes tiempo para esas cosas", próximamente os hablaré de cómo sacarle partido a las horas. Este es uno de los temas que salió allí)


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