lunes, 13 de octubre de 2014

Desde mi ermita: Retiro en Barnezabal

'Selfie' en la ermita de las mercedarias. Feliz.







Acabo de llegar de un retiro solitario de tres días en la estupenda casa de espiritualidad Barnezabal que las mercedarias misioneras tienen en Berriz y me gustaría comentar algunas de mis impresiones antes de que las buenas sensaciones se diluyan.

Lo primero es insistir de nuevo en lo saludable y placentero que es dedicarnos tiempo a nosotras mismas. En otra entrada hablaré de las bondades de 'Barnezabal. De hecho, tres días de retiro dan pie a muchas reflexiones.

Prosigo: las mujeres hemos sido educadas para darnos a los demás e invertir en nosotras nos cuesta mucho. Y cuando lo hacemos suele ser “para algo”, sea para reponer fuerzas, sanar de alguna dolencia u ordenar ideas.

Sin embargo, se suele aconsejar que, cuando nos apartamos de lo cotidiano para ‘entrar’ en nosotras mismas lo hagamos sin una idea ni propósito. A ver qué sale.

Lo mismo: cuando practicamos la atención plena, conviene alejar cualquier expectativa, recordemos que no hay que juzgar. Así es imposible quedar defraudada. Y esto es muy importante en una cuestión como el autoconocimiento, que es una carrera de distancia infinita...

(Para las que penseis: "Tú que tienes tiempo para esas cosas", próximamente os hablaré de cómo sacarle partido a las horas. Este es uno de los temas que salió allí)


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domingo, 5 de octubre de 2014

Encuentros de mujeres



Una vez al mes me reúno con mujeres que han participado en mis talleres. Meditamos colectivamente en espacios facilitados por las áreas municipales de Igualdad de Durango y Abadiño, quienes a su vez han introducido la mindfulness en sus programaciones. El objetivo es que, mediante una continuidad, se reenganchen a esta forma de vida, aclaren dudas o compartan sus descubrimientos.

Los encuentros no son propiamente un espacio de trabajo. Ellas disfrutan de poder otorgarse un tiempo para sí mismas, y de encontrarse en un ambiente diferente, sosegado, que es muy difícil que surja espontáneamente en sus círculos familiares y de amistades. Es un espacio también donde ponen en común sus dificultades diarias y celebran sus progresos en la práctica de la mindfulness y en la vida.

Las cuestiones que se plantean se refieren a las diferentes técnicas de meditación, pero siempre se cuelan aspectos relacionados con la familia o el trabajo. Y es que la práctica se despliega a través de la vida misma y se refleja en cada existencia, mejorándola en muchos aspectos.

A menudo se preocupan porque no llegan a ejercitar la meditación formal a diario, si bien se esfuerzan, cada una a su manera, por practicar informalmente.

Tampoco está mal: cada vez que somos dueñas de nuestra atención, cada vez que estamos en el aquí y el ahora, conscientes, estamos practicando la atención plena. De eso se trata. De ampliar un poco más cada día estos momentos de presencia. Y de aprovechar sus beneficios.