domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuevo taller de mindfulness en enero


El hayedo junto a la ermita de Barnezabal (Berriz)


El próximo mes de enero impartiré un nuevo taller de meditación de 8 semanas en Kiribil Terapiak (Abadiño). Será los miércoles por la mañana de 10 a 12, del 14 de enero al 11 de marzo.

Como saben quienes han participado en ediciones anteriores, se trata de un taller experiencial. Durante las 8 semanas se aprenden distintas prácticas parar trabajar la consciencia. Es decir, para desconectar el piloto automático. Logramos así gestionar mejor nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, y responder de una manera mucho más satisfactoria en situciones complicadas.

El precio es de 230 euros inscribiéndose este mes de diciembre, y de 250 apuntándose en enero. 

Podeis contactar conmigo en este correo: kiribilcoach@gmail.com o en el teléfono 619826690.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Desde mi ermita: la magia del silencio

Una preciosa vista desde dentro de la casa.

Todavía me dura el buen sabor de mis días de silencio en Barnezabal, por lo que puedo decir que la experiencia cunde mucho. No fueron días de riguroso silencio, pero casi. A ser yo misma la organizadora y participante me veía obligada a consultar los temas relacionados con el menú, los servicios de la casa etc. Salvo eso y mi conversación de veinte minutos con la monja Begoña sobre su planificación diaria, el silencio sólo se vio interrumpido por algunos momentos de lectura para meditar sobre ellas y alimentar el espíritu. Lecturas bíblicas.

El silencio es el principal (único, diría) medio que tenemos a nuestro alcance para profundizar en nosotras mismas y alcanzar las fuentes de nuestro ser. Ese lugar donde residen la sabiduría y la paz (para mí, ambas se dan la mano).

No se trata siempre de un viaje de placer. Muchas veces es accidentado, como la vida misma. Depende de cómo nos encontremos. Todas sabemos que el silencio agiganta los fantasmas. Por eso huimos de él cuando estamos perturbadas. Pero, siempre, siempre, tras atravesar montes y valles bajo tormentas de nieve, granizo y frío, llega la calma.

¡Y qué calma! Nos queda esa paz que resulta de ‘sobrevolar’ nuestras diarias contingencias procurando no quedarnos mirando el dedo que señala la luna ("Cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo", dice la sabiduría oriental)

El viaje al ser, entonces, es un descenso a través del silencio, y cualquier interrupción supone un retroceso. De ahí que haya que sopesar bastante si merece la pena someternos a algún tipo de ruido en un retiro. Por otro lado, el silencio convierte nuestro espíritu (o nuestro inconsciente) en una tierra más fértil para la buena semilla, por lo que merece la pena aprovechar esos días para hacer una buena siembra de pensamientos nutritivos. Todo esto, y mucho más, convierten la experiencia del silencio en algo incomparable.   

lunes, 3 de noviembre de 2014

Desde mi ermita: Cómo sacar tiempo para meditar


Teniendo en cuenta las múltiples dificultades que tenemos para sacar tiempo para meditar dadas nuestras variadas tareas y ocupaciones, y aprovechando que durante mi estancia en Barnezabal coincidí con la comunidad de monjas del Sagrado Corazón de Sestao rompí mi silencio para charlar con una de ellas sobre cómo organizan su jornada. Me pareció que a todas nosotras nos resultaría útil y que por eso mismo merecía la pena, a pesar de los inconvenientes (en otro post os hablaré de lo que supone romper horas de silencio).

Las monjas tienen el hábito de la programación y la organización. Es decir, llevan una vida ordenada. Esta, en concreto, Begoña, además de ocuparse de algunas tareas de la comunidad y de su congregación religiosa por las mañanas, trabaja en una parroquia a media jornada por las tardes.

Me explicó que su rutina en estos momentos también es a veces un poco caótica pero que procura mantener la pauta establecida. 


En esta hoja me detalló su día a día:




Dice así:

-7.30: Desayuno.
-8.15: Oración personal.
-Mañana: -Compras.
                -limpieza comunidad.
                -Atender asuntos de la congregación.
                -Preparar temas/asuntos de reflexión para la comunidad y el trabajo.
-12.30-13.00: Hacer la comida y preparar la cena
-13.30-16.00: Comer
                     Descansar-ver noticias
                     Caminar una hora
-16.00-20.00  Trabajo en la parroquia
-20.30: Cena (A veces reunión o misa a esta hora)
-21.00: Oración comunitaria
-23.00: A Dormir

 
Me comentó también que a veces altera la jornada y se ocupa por la mañana de algunos asuntos de la tarde y a la inversa. O que hay fines de semana en que se ausenta desde el jueves para acudir a reuniones de la congregación. Y añadió un par de cosas que me parecieron especialmente útiles para todas nosotras:

-Tanto por la mañana como por la tarde, su plan tiene capacidad de dar cabida a los imprevistos.


-Hay cosas que son irrenunciables (“sagradas”, en sus palabras): la oración personal por la mañana y la comunitaria de la noche.

Por tanto, organizarse es cuestión de prioridades en buena parte, de establecer un plan y de procurar cumplirlo. También de dejar de perder el tiempo en cosas no esenciales. Esto último es el tema de la última entrada de mi otro blog.