lunes, 3 de noviembre de 2014

Desde mi ermita: Cómo sacar tiempo para meditar


Teniendo en cuenta las múltiples dificultades que tenemos para sacar tiempo para meditar dadas nuestras variadas tareas y ocupaciones, y aprovechando que durante mi estancia en Barnezabal coincidí con la comunidad de monjas del Sagrado Corazón de Sestao rompí mi silencio para charlar con una de ellas sobre cómo organizan su jornada. Me pareció que a todas nosotras nos resultaría útil y que por eso mismo merecía la pena, a pesar de los inconvenientes (en otro post os hablaré de lo que supone romper horas de silencio).

Las monjas tienen el hábito de la programación y la organización. Es decir, llevan una vida ordenada. Esta, en concreto, Begoña, además de ocuparse de algunas tareas de la comunidad y de su congregación religiosa por las mañanas, trabaja en una parroquia a media jornada por las tardes.

Me explicó que su rutina en estos momentos también es a veces un poco caótica pero que procura mantener la pauta establecida. 


En esta hoja me detalló su día a día:




Dice así:

-7.30: Desayuno.
-8.15: Oración personal.
-Mañana: -Compras.
                -limpieza comunidad.
                -Atender asuntos de la congregación.
                -Preparar temas/asuntos de reflexión para la comunidad y el trabajo.
-12.30-13.00: Hacer la comida y preparar la cena
-13.30-16.00: Comer
                     Descansar-ver noticias
                     Caminar una hora
-16.00-20.00  Trabajo en la parroquia
-20.30: Cena (A veces reunión o misa a esta hora)
-21.00: Oración comunitaria
-23.00: A Dormir

 
Me comentó también que a veces altera la jornada y se ocupa por la mañana de algunos asuntos de la tarde y a la inversa. O que hay fines de semana en que se ausenta desde el jueves para acudir a reuniones de la congregación. Y añadió un par de cosas que me parecieron especialmente útiles para todas nosotras:

-Tanto por la mañana como por la tarde, su plan tiene capacidad de dar cabida a los imprevistos.


-Hay cosas que son irrenunciables (“sagradas”, en sus palabras): la oración personal por la mañana y la comunitaria de la noche.

Por tanto, organizarse es cuestión de prioridades en buena parte, de establecer un plan y de procurar cumplirlo. También de dejar de perder el tiempo en cosas no esenciales. Esto último es el tema de la última entrada de mi otro blog.

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