domingo, 10 de mayo de 2015

La aceptación en la vida y en la práctica



En los programas de meditación, no siempre hay tiempo de dar la importancia que merece a las actitudes de la mindfulness. Estoy intentando remediarlo dedicando retiros intensivos a cada una de ellas.

Este fin de semana hemos trabajado la incorporación de la aceptación a la práctica. Llevando distintas actitudes a nuestra meditación reforzamos esas cualidades en nuestra mente.

La aceptación es algo diferente de la resignación y el conformismo. Es ser conscientes de que no lo podemos (cambiar) todo, que hay acontecimientos perturbadores que están ahí para nuestro aprendizaje y que sólo podemos reconocerlo en el momento en que dejamos de pelear con lo que la vida nos trae.

Ahora bien, es preciso cambiar aquello que se puede. De lo contrario, entonces sí, caemos en la resignación y el conformismo. Cierto que a veces es difícil ver la oportunidad del cambio. Pues justo ahí entra la aceptación. Primero es preciso asumir lo que hay y en ese preciso instante se abre la posibilidad de modificarlo.

Suena paradójico, pero tenemos que recordar que la existencia no es mecánica ni lineal. Más bien, como mantenía Hegel, transcurre en términos de tesis, antítesis y síntesis. Es decir se mueve en unos niveles lógicos en los que una cosa y su contraria son ambas verdaderas y ambas se potencian para alumbrar algo superior.

En estas coordenadas, nos es posible entender el siguiente pensamiento de Krishnamurti: “Si comienzas a entender lo que eres sin intentar cambiarlo, lo que eres se somete a una transformación”. He ahí la clave de la aceptación en la vida. En la práctica, se trata de estar con lo que haya en nuestra mente y nuestro cuerpo sin juzgar, observándolo, y sin pretender que sea diferente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario