sábado, 6 de junio de 2015

Trabajar las actitudes


"La mística pasa por la ascética". Esta afirmación de mi apreciado Javier Garrido bien puede trasladarse al ámbito de la mindfulness.

Hay quien busca en la atención plena una apertura a la vida espiritual y con razón, pues la meditación es uno de los medios de acceso a esa dimensión tan importante y poco explorada de la persona. No me referiré ahora a esto. Lo haré en otra ocasión.

Lo que me interesa destacar en esta entrada, aun a riesgo de repetirme, es que la meditación no constituye un conjunto de ejercicios y prácticas con los que, mejor o peor, trabajamos la consciencia. La meditación es una experiencia y una actitud vital.

Y, para desarrollar esa energía, toda nuestra vida tiene que estar puesta a su servicio. A ello nos ayuda recordar las actitudes de la mindfulness y llevarlas a la práctica. 

Lo mismo que la mística pasa por la ascética, la apertura al mundo de posibilidades infinitas a que nos abre la meditación pasa por una transformación de nuestro modo de ver y afrontar la vida en su conjunto, puliendo conscientemente aquellos aspectos de nuestra personalidad que dificultan esa transformación.

Recuerdo cuáles son estas actitudes:

  • NO JUZGAR
  • ACEPTACION
  • NO FORZAMIENTO
  • ECUANIMIDAD
  • CEDER
  • CONFIAR
  • SER PACIENTES






 

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