miércoles, 14 de octubre de 2015

Enfrentar la adversidad





Cuando recibimos malas noticias, no necesariamente referidas a nosotr@s mism@s, sino a personas a las que estamos emocionalmente unidas, nos da la impresión de que nos resulta más difícil practicar la meditación.

La mente se embota, un barullo de emociones nos atrapa, el nerviosismo se apodera de nosotr@s e incluso parece que nos falta ese tiempo que diariamente nos comprometemos a conceder a la meditación formal (recordar que meditar es estar presente en todo lo que nos sucede).

Si este es tu caso te diré que necesitas practicar la meditación formal más que nunca. En este caso, te recomiendo el escáner corporal o el yoga atento porque están pensados para dirigir más la atención. Estas dos prácticas producen, además, un efecto relajante, por lo que resultan más que necesarias ese tipo de situaciones.

Por otra parte, se impone la aceptación. Abrirse a lo que la vida nos puede pedir o enseñar en ese momento y dejar de lamentarnos o resistirnos. Las pruebas forman parte de nuestro proceso de crecimiento y sabemos que éste no acaba nunca. ¿Cómo vamos a desarrollar nuestras aptitudes si no se nos presentan dificultades?
 

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